"El mueble" e Isak Dinesen.
Esta mañana salí de compras y vine a casa de lo más cargada. Después de visitar la óptica que siempre frecuento y dudar un buen rato si esta gafa de sol o aquella y pensar en lo poco que le iba a durar a mi marido, que todas las pierde en el campo. Tenemos un sembrado de gafas en la finca; algún día tendremos buena cosecha y pondremos un tenderete en el mercadillo...
Compré las gafas que me probé yo, aunque con mi cara delgada no quedaban nada bien: "da igual, él tiene la cara más ancha y le vendrán de miedo".
Ya que estaba allí, aproveché para comprar líquido de lentillas. Los frascos de Solución única me habían caducado en casa ¡y sin ponerme ni una sola vez las lentillas de usar y tirar ,que me había comprado hacía un año! "No, las lentillas te las puedes poner, siempre que las desinfectes y le cambies el líquido conservante", me dijo la óptica. ¿Tendré la voluntad suficiente para ponerme las lentillas y dejar de una vez estas gafas de pasta negra que me gustan tanto? Es que las tengo un cariño.
Bueno, se intentará. La verdad es que odio tener que llevar gafas. No por coquetería ( a estas alturas de mi vida...) sino por el calor, sudas, las gafas son un engorro absoluto. Y cuando vas a la piscina...no veo ni al que tengo enfrente y me está saludando todo efusivo. Pasamos los miopes por estúpidos y creídos y no sé cuántas cosas más...Nada que ver con la realidad. ¡Es que no vemos y si no vemos no podemos saludar! En fín, ya me iré acostumbrando a las latosas lentillas: que si una pelusa, que si una pestaña dentro del ojo...uf, ya viví esa tortura de años atrás.
¿Qué hacer, entonces? Nada, esperar a tomar impulso y decidirme por la operación, el láser, que tan bien está resultando. Ya mismo me voy informando y ya diré la última palabra.
Después de comprar en la óptica me encontré con una tienda de regalos y allí rebusqué todo lo habido y por haber. Salí cargada de paquetes para los distintos cumpleaños y santos que se me venían encima en estos días. Para mí me compré unas estatuillas ,que se me quedaron ancladas en mi retina y por más que las esquivaba ,al final se vinieron conmigo. Eso por mi cumpleaños, que áun no me había decidido por nada que me gustara. De un dinero que me dio mi madre ,que me quemaba en las manos y andaba diciendo"gástame, gástame"
¿Y cómo esquivar también los libros de la librería camino de mi casa? " Nada, sólo compro "El mueble" y prometo no liarme como una persiana."
No lo hice, sólo me quedé sorprendida, muy sorprendia con la bolsa que contenía la revista de "El mueble": un libro de Isak Dinesen encuadernado de una manera insólita. No daba crédito cuando lo abrí sobre la mesa de mi estudio. En la bolsa se advierte de que regalan un libro " Tu novela para este verano" y me imaginé alguna novelita en rústica y me encunentro un libro en pasta dura, muy decorado al estilo rococó o romántico o yo qué sé, desde luego el editor sufría de "horror vacui"...
Para nada una novela adecuada para llevarte a la playa. Es más de libro de cabecera sobre la mesilla de noche ,con aquellos cisnes, mariposas y tanto dorado ,que incluso diría que resulta cursi, y desde luego, "demodé". Nunca me había comprado yo un libro editado de esta manera. ¿Pero por qué mirarle tanto el diente al caballo? ¿No lo regalaban? ¡ y encima "Memorias de África", que me había encantado su adaptación cinematográfica muchísimo; con aquellos paisajes magníficos y esa historia tan original y romántica. Claro que tendrá que esperar el turno este nuevo inquilino de la estantería. Y creo que hasta el otoño ,no va a ser posible. Detrás de Dulce Chacón viene Victor Kemplerer (voy por la mitad del primer volumen de sus diarios), Elias Canetti y su "Masa y poder" y alguno que anda perdido por la estantería más alta, que no sé si podré darle alcance .Ya está el verano tan repleto de planes...


elbucaro dijo
Muchos planes para el verano...lo importante es que si no se cumplen no te frustres. En cuanto a lentillas, he estado siempre rodeado de ellas, cuatro de mis hermanos se libraron de la mili por miopía. Yo, en cambio, nunca usé gafas, hasta hace tres años en que la edad no perdona y bueno, qué remedio, no lo llevo mal del todo. Besitos.
28 Julio 2005 | 09:15 PM