Una buena lesión deportiva nada más empezar.
Ella lo sabía. Lo había advertido infinidad de veces cuando dirigía los entrenamientos. Y eso que sus cuerpos eran más jóvenes y despreocupados y sonrientes y dicharacheros:"Si yo ya estoy caliente", decían, y se partían de risa por todo el gimnasio. Ella, erre que erre con el tenéis que calentar, estiramientos, unas carreritas a trote suave por la pista, controlar la respiración, haced las cosas bien, que no cuesta tanto. Pero sí que costaba tanto cuando ahora ella era la protagonista de su puesta en forma. Sí que costaba hacer las cosas bien y dejar de hacer el ganso con sus compañeras, dejar las risas y ponerse a trabajar con ese desobediente que era su propio cuerpo.
Cuando se puso a correr como un gamo, sin preocuparse de nada más que seguir el ritmo de Lidia que iba como una gacela hermosa y como en su elemento natural, ella no contaba con lo que al poco rato ocurrió. Ese perseguirse como si fueran niñas en la hora del recreo, gritando cuando eran las perseguidas o poniendo empeño de captura cuando eran las perseguidoras; era como volver a sus años de instituto, cuando la educación física constituía la clase preferida sobre las demás asignaturas.
Y ahora, le vino a la memoria un chasquido en la pierna izquierda parecido al que acababa de experimentar. Fue al hacer un cambio de sentido en la marcha. Allí estaba el mismo dolor, a pesar de los años transcurridos, lo reconocía como un viejo amigo al que hemos perdido de vista y, mira por donde, reaparece de repente.
-"Vaya mala pata, nunca mejor dicho, mira que soy ignorante, sólo se me ocurre a mí ponerme a correr como una loca sin apenas calentar. A la vejez, viruela. Y el primer día de gimnasio, esto no es normal."
Allí se quedó sentada en un banco sueco, masajeando el gemelo, que estaba duro como una pelota y más que sentir el dolor físico calculaba despechada el número de días que iba a tener que hacer "mutis por el foro" y desaparecer.


Gatito viejo dijo
Sé de lo que hablas en tu relato . Por propia experiencia sé lo que duelen esos "accidentes " haciendo gimnasia .Lo malo es que luego te vuelves resabiada y temes que siempre te ocurra .Saludos
1 Octubre 2005 | 03:39 PM