Anoche me quedé leyendo un rato y no había manera de soltar el libro. Lo había comprado hacía tiempo, como cosa de diez años más o menos. Lo había leído y había subrayado en algunos párrafos, según mi costumbre si es de mi propiedad el libro. Me había entusiasmado leer "Un año de reportero", de José Romero y Romero(1934) ¿Que quién es? Se trata de una colección de crónicas periodísticas del llamado como seudónimo "Heliotropo", que refería a los lectores del periódico La Libertad de Badajoz las notas periodísticas referidas a un año de reportero en Azuaga (Badajoz) en 1933.

Me interesa muchísimo el día a día en un pueblo en el que precisamente estoy viviendo ahora; sus gentes, que salen con nombres y apellidos y que ahora ya son ancianos los que quedan vivos. También cómo cuenta el trasiego de esos días, los problemas de la Republica, relacionados con dar trabajo a todos los obreros que malvivían en la zona por estar desempleados.

Me entretiene esa reseña de las películas en el cine local y me hace reír con las extrañas costumbres de la época, como por ejemplo rifar un jamón al final de la proyección de la película. Qué mejor aliciente para la hambruna de algunos. Tener para ir al cine y no tener ni para comprar pan.

Y los plenos municipales, con el humor que destilan algunas de las expresiones de algunos y que el periodista consigna textualmente.

Estoy entretenida con el librito que incluye fotos de los protagonistas de las crónicas y me hacen sonreír cada dos por tres por las ingenuidades de muchas de ellas.

Me produce una doble sensación su lectura. Es, en un sentido divertido por cómo cuenta José Romero algunas situaciones rocambolescas y raras; por otra, produce una cierta tristeza. Esos años fueron años malos para algunos de los que aún viven y recuerdan el hambre y la miseria vivida. Y que comparada con la que tres años después, en plena Guerra Civil no fue nada. Y el sufrimiento de esa gente solo lo saben ellos. Te los cruzas por la calle, ya personas mayores llenas de achaques y solo cuando hablas con ellos y te cuentan cosas de esos años, no puedes creer las barbaridades que tuvieron que vivir. Y por las mismas calles que paso todos los días.