W. G. Sebald.
Hace poco, buscando con el Google, fui a dar en una página en la que se hablaba de la muerte de Sebald, ocurrida en el 2001, en un accidente de tráfico.
Me llamó mucho la atención y, por supuesto, lamenté su pérdida inmediatamente, como con cualquier ser humano que tiene la desgracia de despedirse del mundo de los vivos. No era mayor a pesar de su aspecto de pelo blanco inmaculado. Había nacido en 1944 en Baviera, aunque poco vivió allí. Se había pasado prácticamente su vida como emigrado en Ingraterra: había vivido como profesor universitario en Manchester. Así titulará la única novela que tengo suya "Los emigrados", centrada en testimonios de personas, que habían emigrado de su tierra para irse por el mundo buscando una vida mejor o totalmente diferente a la que llevaban.
Me habían entretenido mucho esos relatos de las vidas de esos emigrados, con esa prosa tan detallista, tan lenta y excesivamente prolija que, a veces, me impacientaba,sobre todo con la historia del doctor Selwyn, al principio de la novela.
Esa inclusión de fotografías antiguas en blanco y negro daban a las historias su toque de verosimilitud, que las hacían más atractivas.
Muchas veces, veía una de esas fotografías, por cualquier página del libro y, acto seguido, ya estaba sumergida en la vida de esa persona que tan descriptivamente Sebald nos hacía sobre su época y circunstancias históricas.
Un autor literario que vale la pena conocer, porque su obra es la que tenemos, nunca sabremos qué otro libro importante podría haber llegado a escribir si siguiera vivo, si no se hubiera truncado su ascendente trayectoria novelística.


Gatito viejo dijo
Interesante post.Es cierto, siempre nos quedará el deseo de haber leído una segunda obra suya . Es lo que pasa cuando un escritor acaba de esta forma , queda inconclusa su obra y nos deja en lo mejor de su trayectoria .Saludos
19 Noviembre 2005 | 08:12 PM