25 Diciembre 2005
Todos los años, por estas fechas, acostumbraba a hacer fotos a las niñas en un estudio fotográfico y seleccionar un motivo navideño de una tarjeta para la ocasión de felicitar a la familia con la foto insertada en la tarjeta. No hemos llegado a hacer ninguna foto como la que comentan en otros blogs, maravillosamente, usando el fotomontaje. Nada de esas exquisiteces( o chapucerías...vete tu a saber...)
Luego se la enviábamos a la familia y así matábamos dos pájaros de un tiro (qué apropiado a fechas de paz y concordia lo del tiro, qué navideña estoy)
a saber: felicitar las fiestas y dar cuenta de la evolución de las criaturas, de cómo estan de altas y sobre todo, guapísimas. Es lo que iban a decir cuando las reciban. Pero con toda la razón del mundo. Y sin fotomontaje de las narices. La realidad, que en este caso es tan verdadeira... El que sale bonito...
Pues mira, este año no sé en qué estaría pensando, que se me ha escapado lo de la felicitación fotográfica. Ha llegado de repente el final del trimestre escolar, nos han dado las vacaciones, a las niñas las notas y yo sin enterarme de que el día de Nochebuena caía en sábado y la Navidad en domingo. Es decir, como dice mi marido: "nos ha pillado el toro". Vamos, en las nubes ando.Hoy ya la Navidad la tenemos encima. Y sin foto de las niñas que den cuenta de lo altas que están y de lo guapas que se están poniendo...
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25 Noviembre 2005
Dos recomendaciones para el fin de semana.ES que hace bastante frío y apetece quedarse en casita con un buen libro, o mejor dos, en este caso. Me refiero a dos libros que tengo encima de la mesa y que me están encantando: "El retrato literario", una antología de textos de diversos escritores hecha por el catedrático de Teoría de la Literatura de la Universidad de Salamanca, Ricardo Senabre. Está en Ediciones Colegio de España. Me lo he topado por internet buscando otra cosa en "Agapea" y mira por donde veo que mi profesor de Crítica Literaria, de Tercero de Filología tiene este libro. No lo conocía, así que lo he pedido y ya lo estoy disfrutando. No va dirigido a profesores o alumnos nada más, sino a todo aquel interesado en la técnica del retrato literario. Se hace, por lo que veo, un repaso en el tiempo por todas las épocas de la literatura y hay un gran repertorio de autores que han incluido retratos en sus obras.
Es como si volviera a las aulas y me dejara llevar por las palabras precisas y contundentes del profesor, caracterizando un estilo literario determinado ante nuestros ojos atónitos. Ojalá pudiera volver a esa época de continuos aprendizajes y contacto permanente con el mundo de la cultura.
Nos conformaremos con la lectura de este libro, que ya digo, me interesa muchísimo.
Anoche también empecé a releer el otro libro, "Los hijos de Máximo Judas", de Luis Landínez; con la introducción de Senabre, en la editorial Alcayuela. Ya lo había leído gracias al profesor Senabre, que me facilitó un libro suyo, porque estaba agotada su edición y me había mandado un trabajo escrito para el curso. Su autor Luis Landínez, salmantino, solo había escrito esta novela y ya había fallecido. Me acuerdo de haberme pateado Cáceres buscando por todas las librerías y ya me estaba preocupando. Gracias a su libro pude hacer el trabajo escrito de análisis de la novela sin mayor dificultad y me gustó entonces muchísimo. Se lee muy fácilmente y es una novela realista de los años 50. Cuando releía anoche se venían a mi cabeza recuerdos de los personajes, la historia del mundo rural que se narra, y, sobre todo, me acordaba de todas las circunstancias que me rodeaban cuando la leí entonces. No está mal en mi caso. Disfruté de su lectura por partida doble.
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19 Noviembre 2005
Hace poco, buscando con el Google, fui a dar en una página en la que se hablaba de la muerte de Sebald, ocurrida en el 2001, en un accidente de tráfico.
Me llamó mucho la atención y, por supuesto, lamenté su pérdida inmediatamente, como con cualquier ser humano que tiene la desgracia de despedirse del mundo de los vivos. No era mayor a pesar de su aspecto de pelo blanco inmaculado. Había nacido en 1944 en Baviera, aunque poco vivió allí. Se había pasado prácticamente su vida como emigrado en Ingraterra: había vivido como profesor universitario en Manchester. Así titulará la única novela que tengo suya "Los emigrados", centrada en testimonios de personas, que habían emigrado de su tierra para irse por el mundo buscando una vida mejor o totalmente diferente a la que llevaban.
Me habían entretenido mucho esos relatos de las vidas de esos emigrados, con esa prosa tan detallista, tan lenta y excesivamente prolija que, a veces, me impacientaba,sobre todo con la historia del doctor Selwyn, al principio de la novela.
Esa inclusión de fotografías antiguas en blanco y negro daban a las historias su toque de verosimilitud, que las hacían más atractivas.
Muchas veces, veía una de esas fotografías, por cualquier página del libro y, acto seguido, ya estaba sumergida en la vida de esa persona que tan descriptivamente Sebald nos hacía sobre su época y circunstancias históricas.
Un autor literario que vale la pena conocer, porque su obra es la que tenemos, nunca sabremos qué otro libro importante podría haber llegado a escribir si siguiera vivo, si no se hubiera truncado su ascendente trayectoria novelística.
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13 Noviembre 2005
Esta mañana me acerqué a la librería a comprar el periódico. Allí no di crédito a la avalancha que se nos acerca a propósio del 30 aniversario de la muerte de Franco. Primero lo vi en la última portada de la revista"Qué leer" con el siguiente título" Franco, esos libros". Me la compré como hago siempre que caigo en la debilidad de estar informada de las últimas novedades en materia de libros. Libros que tal vez ni tenga tiempo de leer o no me atraigan nada, o se me metan por los ojos y tenga que ir a comprar de urgencia.
La portada de la revista sobre libros me hizo sonreír un rato. Ponen al Caudillo como si fuera el Cid y rodeado por soldados, monjes y hasta uno de la guardia mora a su derecha. Luego la carecterización era pésima, más que Franco, parecía el actor José Luis López Vázquez sin las gafas.
En otro estante de la librería también estaba la revista "La aventura de la Historia" con una portada con Franco, ya con mayor parecido esta vez, y una alusión a los hijos de Franco. También análisis del franquismo a cargo de Stanley G. Payne en un coleccionable que viene gratis con la revista.
A tanto no llega mi interés por el tema, así que la dejé tranquilita en su estante. Me marché llevándome e"El mundo" y el libro de la colección que sigo de "La guerra civil española mes a mes". Ya vamos por el número 12, y este va dedicado al bombardeo de Guernica. Mucho más interesante para mi gusto.
Hace un momento acabo de echar un repaso a "El mundo" y después me fijé que de nuevo aparece en el "Magazine" otro reportaje sobre Franco:"Lo que nos queda de Franco".Vestigios.3o años de la muerte del dictador", Con una inmensa fotografía de un franquista ,un tal Juan Navarro, dueño del restaurante "Casa Pepe" de Despeñaperros(Ciudad Real)
¿Por qué no va a salir orgulloso con su mandil de bandera española, con su escudo y sus pulseras a la moda? Bien feliz se le ve rodeado de fotografías de Franco y de toreros y una cabeza de toro colgada en la pared de su restaurante. Sus gustos bien a la vista están de todo el mundo que quiera verlos.
Me parece que eso mismo dirán los autores de tanto reportaje sobre el Caudillo, los autores de tantos libros como se publicarán y saldrán a la luz en estos próximos días de noviembre.
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11 Noviembre 2005
Esta tarde, inmediatamente después de comer, no me dormí un rato como acostumbro hacer mientras descanso viendo en la tv cualquier cosa. Ese es mi tiempo sagrado de sobremesa. Hoy me dio por fijarme en un libro de Dietrich Schwanitz, que estaba tras los cristales de la vitrina guiñándome un ojo. Lo primero que pensé es: "¿qué hace este libro en ese lugar?",y también, "¿quién lo ha descolocado?". La respuesta poco importaba ya, porque me había decidido a sacarlo de allí, no sin antes mirar de qué iba. Me lo habían regalado y aún no lo había podido leer; como tantos que están esperando pacientemente su turno. Sí, ellos tienen todo el tiempo del mundo para la paciencia; la que se impacienta soy yo: ¿cuándo voy a tener el suficiente tiempo libre para mí, para la lectura tranquila de lo que alberga mi biblioteca personal? Esta crece y crece, mientras mi tiempo libre casi siempre mengua, muy a mi pesar. Bueno, a lo que iba a contar. El caso es que me puse a leer, como quien no quiere la cosa y me sentí rápidamente enganchada con "La cultura. Todo lo que hay que saber". Es una delicia leer, en forma de selección, lo que cualquier persona interesada en la literatura tendría que empezar a leer. Es a manera de apuntes que un profesor universitario dedicaría a sus alumnos para que pudieran seguir unas explicaciones mínimas en cualquier universidad de Filología. Al menos es lo que me parecen a mí. Esto hubiera sido de vital importancia para nosotros, cuando llegamos a la universidad y vimos la gran cantidad de lagunas que teníamos en el conocimiento de las obras literarias, que, con mayor o menor acierto, logramos subsanar. Cuántas veces no habré oído recomendaciones sobre autores, obras de conocimiento imprescindible y que yo aún no había leído, al llegar a primero de Filología y la sensación de que me estaba perdiendo en ese maremágnum del mundo del saber, sin una acertada guía de todo aquel universo por descubrir. Si hubiéramos tenido esta ayuda de D. Schwanitz entonces. Nunca es tarde, eso es cierto, pero sé que en aquella época me hubiera servido de una grandísima ayuda en cuanto a lo de separar el grano de la paja, en ir a lo auténtico, a lo verdaderamente valioso y no andar mareando la perdiz con obras de medio pelo, que no aportaban nada al mundo de la cultura.
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6 Noviembre 2005
Estaba adormilada frente a la televisión, aburridísima de ver tanto anuncio cuando apareció el último de Opel Vectra y me quedé pensando qué música era la que se oía en el anuncio. A ver, silencio. ¿Era Roxi Music? Tenía toda la pinta; seguro que sí; pero no podía recordar qué canción era. ¡Fue una canción que había escuchado mil veces y no podía identificarla!
Para que te fíes de tus gustos musicales o de otro tipo...Anda que con el tiempo qué traidores resultamos.Peores que el beso de Judas. Vaya negocio...
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5 Noviembre 2005
Acabo de descubrir el blog de http://www.lacoctelera.com/aulaplasencia y me ha encantado dar de sopetón con El Aula de Literatura J. A. Gabriel y Galán. Qué buena noticia que pongan en un blog las actividades programadas para el presente curso y nos vayamos enterando gracias a los coordinadores Álvaro Valverde y G. Hidalgo Bayal de la historia de que llevan a sus espaldas desde su creación como aula literaria.
Aún no me lo puedo creer haberlos descubierto yo sola navegando por La coctelera. Aquí ni me imaginaba encontrarlos. Bienvenidos paisanos. Vamos a navegar por otros mares que no sean los de Blogger y veamos otros mundos que son igualmente dignos de conocerse. Y el mundo es ancho para los que tienen tanto que contar.
Yo no puedo haceros mucha publicidad, porque no soy de las que van coleccionando comentarios: a ver, no porque no los quiera (Dios me libre) sino porque apenas dejan unos cuantos sus comentarios por este blog; es decir, no tengo un público multitudinario que se lea mis posts. Esto es un sitio recogido - tampoco nos pongamos a pensar en la oración-, más bien de signo intimista, de reflexión personal y de expresión existencial. Vamos, de terapia blogueril, que no vamos a escatimar en etiquetas.
Una placentina que ya no patea las calles de Plasencia hace muchos años y que siempre la echará de menos y la imaginará mucho más interesante de lo que le dicen por ahí los que están un poco hartos de la vida provinciana.
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21 Octubre 2005
Ayer me enteré de su fallecimiento viendo la televisión a la hora de comer. No me lo esperaba tan pronto, tan repentino. Me acordé de mi post anterior, que ya le imaginaba de nuevo posteando en su blog y diciendo que no había pasado nada más que un susto, susto de la edad que no perdona.
Lo veía en la fotografía del Telediario y no me parecía tan mayor. Era un hombre fuerte y aparentaba menos edad. ¿Qué son hoy ochenta años? Con tantos como hay de su quinta que están estupendamente dando ejemplo de coraje y deseo por seguir viviendo a pesar de las contrariedades de su vida un poco menos activa a la solían llevar.
Me dio lástima la noticia de ayer y hoy que me he acercado por aquí me parece que es lo mínimo que puedo hacer tras lo sucedido.
Le echaremos de menos en nuestro recorrido blogueril diario.
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